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Domingo7

Cinco años de invasión a Irak

“Sólo quiero que ustedes lo sepan, cuando hablamos de guerra,

en realidad hablamos de paz.” George Bush, presidente de EEUU

LA REDACCIÓN

El 20 de marzo de 2003, Estados Unidos y un reducido grupo de países invadieron Irak. A sangre y fuego. Inventaron informes falsos para asegurar que el gobierno de Sadam Hussein fabricaba armas químicas. Hicieron creer que aquello sería fácil. Y sí, entraron fácil. En cosa de dos o tres días los aviones, tanques, ejércitos extranjeros estaban en todo el país. El presidente Bush había prometido hacer una guerra corta para llegar a una paz duradera. Fue mentira. La guerra se prolonga y la paz sólo es un sueño lejano. ¿Qué siguen haciendo los gringos en Irak? ¿Qué buscan? ¿Democracia? ¿Petróleo? ¿Negocios?

Se han cumplido cinco años y los iraquíes siguen en rebeldía. Los ejércitos invasores y todo su poderío no han podido con la bravura árabe. El poderoso armamento norteamericano con ha podido con la dignidad árabe.

Cinco meses antes de la invasión, el senador Pat Buchanan había escrito:

“…la única empresa en la que los pueblos islámicos sobresalen es en expulsar a las potencias imperiales mediante el terrorismo o la guerra de guerrillas”.

“Sacaron a los británicos de Palestina y Adén, a los franceses de Argelia, a los estadunidenses de Somalia y Beirut, a los israelíes de Líbano. Hemos emprendido el camino hacia el imperio y pasando la próxima colina nos encontraremos con quienes fueron antes que nosotros. La única lección que aprendemos de la historia es que no aprendemos de la historia.”

Cinco años de invasión. Nunca encontraron armas de destrucción masiva. Todo fue un engaño. Pero el horror que vive la gente de Irak no es engañoso. Unos hablan de un millón de muertos; otros que son menos, por lo menos, 250 mil fallecidos. Más de cuatro millones de iraquíes dejaron sus casas; la mitad de ellos se retiró a países vecinos. Millones de personas viven sin agua y sin atención médica. En cada hogar hay luz eléctrica menos de cinco horas al día. De cada cien iraquíes, entre 40 y 70, no tienen empleo. Irak quedó destrozado y la reconstrucción va lenta, la guerra lo impide.

Estados Unidos realiza una invasión cruel, brutal. A base de detenciones arbitrarias, establecimientos de centros de reclusión infames, donde se tortura vilmente a los detenidos. Una ocupación de locura, donde son frecuentes los homicidios, golpizas, ejecuciones, violaciones. Crímenes contra la humanidad.

Hasta el momento 4000 soldados estadounidenses, 175 ingleses y 180 de otros países han sido enviados a la muerte. La invasión ha costado a Estados Unidos cerca de 500 mil millones de dólares. Y el país no está en paz. Irak arde. Los árabes se defienden desesperadamente. El terrorismo sólo es resultado de las agresiones extranjeras. El terror es respuesta a la ocupación de tierras musulmanas, dice Robert Fisk. Se acaba la invasión criminal y se acaba el terrorismo. Pero la invasión continúa. Más fuerte que la prudencia, son la industria de las armas, la ambición del petróleo, los negocios gringos de “reconstruir” Irak. Dinero conseguido con la historia gringa manchada de sangre inocente.

En la mente del gobierno y las empresas criminales de Estados Unidos algo está terriblemente equivocado.

Mientras, nosotros en esta villa del sur de Zacatecas, parece que Irak nos queda muy lejos. ¿Algo podemos hacer? La tragedia iraquí es tanta, que nuestros esfuerzos resultan insignificantes. Por lo menos estemos informados, para saber el tamaño de la infamia que comete Estados Unidos. Y que cuando hablemos de paz, unión, democracia, respeto a los demás, de veras así sea. La paz en la sociedad empieza en el corazón de cada quien. Que de ahí salga la paz duradera. Pero para que haya reconciliación y entendimiento, tiene que cesar la injusticia. Aquí y en Irak.

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