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Domingo7

El progreso y los recursos naturales

Antonio Ibarra Ramírez

 

Un pueblo rico es aquel que ha conservado por mucho tiempo sus recursos naturales. Hay pocos lugares que se preocupan por el aprovechamiento racional de las  riquezas con que cuenta y por otro lado, hay muchísimos ejemplos de lugares con destrucción de dichos recursos.

            El crecimiento económico de un lugar no es sinónimo de progreso. ¿De qué sirve obtener mucho dinero si no se tienen áreas verdes para obtener oxígeno puro para respirar debido a la creciente industria de algunas ciudades, en las           cuales además, la gente vive amontonada en espacios reducidos y en constante tensión por el trabajo, el ruido y las largas filas por obtener un producto o servicio? Esto solo por mencionar algunos ejemplos.

            Por otro lado un pueblo pequeño como el nuestro, con aire puro, una vida   tranquila, sin mucho ruido y sin tensiones podríamos decir que es un lugar ideal para vivir. Sin embargo, no hay oportunidades para progresar, la mayoría de la gente no tiene un empleo fijo, por lo que siempre vive en la incertidumbre; en la duda acerca de lo que va a hacer el día de mañana, si va a comer bien, si comprará ropa o tendrá para adquirir un servicio o producto que le de una comunidad.

            En cuanto a las personas que realizan actividades productivas como la agricultura o la ganadería, la mayoría las hacen sin el uso adecuado de una tecnología que les genere grandes ganancias y a la vez conserve y aproveche adecuadamente lo que la naturaleza les ofrece.

            La ganadería, por ejemplo, se realiza en forma extensiva, en grandes áreas, en pastoreo libre, sin cuidar los recursos y muy en especial el suelo, que es lo que sirve para que las plantas se desarrollen y den alimento a los animales que nos sirven de sustento. Cuando los animales acaban con la vegetación de un lugar grande o pequeño, el viento y el agua se encargan de arrastrar el suelo hacia lugares más bajos. En el Téul debido a la forma de sus terrenos es muy propio para el arrastre de partículas de suelo; aunado a esto, las lluvias torrenciales que en cada temporada caen en la región provocan que miles de toneladas anuales sean llevadas por los ríos hacia las presas o hacia el mar, quedando cada año más delgados los suelos y con menos nutrientes que son necesarios para el desarrollo de las plantas y que a su vez alimentan a los animales y al hombre.

            La agricultura también es practicada en forma extensiva y con poco rendimiento, considerando todo lo que se tiene que invertir durante su práctica. Muchas veces se abren terrenos nuevos para el cultivo, destruyendo la vegetación existente y en lugares que no son adecuados para ello; esto provoca que el suelo se erosione y sea arrastrado por el viento y el agua. Estos terrenos permiten que se obtengan buenas cosechas unos pocos años, después de los cuales quedan inservibles, erosionados, sin nutrientes y sin vegetación.

            Es necesario aprovechar la experiencia que el hombre ha reunido durante miles de años y la tecnología que ha inventado porque es inconcebible que en pleno siglo XXI se sigan cometiendo los mismos errores y se destruya cada vez más a la naturaleza en una carrera sin fin.

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